Audio
Cuenta la historia que en El Plato, Magdalena vivió un hombre al que le gustaba espiar a las mujeres cuando se bañaban desnudas. El deseo de tenerlas cerca sin que lo vieran lo llevó a pedirle a un brujo que le preparara una pócima que lo convirtiera en caimán, para poder navegar por el río sin ser visto.
El brujo le hizo dos bebidas, una roja para volverse caimán y otra para ser nuevamente hombre. Cuenta la leyenda que un amigo lo acompañó y cuando lo vio convertido en caimán, dejó caer la botella que contenía la poción para volver a ser hombre. Sin embargo, unas gotas cayeron en su cabeza y por esa razón terminó siendo mitad hombre mitad animal. Dicen los pescadores que aún se aparece en el río asustando a las mujeres hermosas y a las lavanderas.
Audio
Esta es una de las más tradicionales narraciones de nuestro país, cuya ubicación no ha sido exactamente establecida ya que para muchos pertenece a la tradición de los andes huilenses, para otros al Departamento del Tolima y hasta de la región antioqueña, razón por la que se le conoce con diversos nombres, tales como: El Mohán de Yarumal, El muan, El Tigre Mono, El Mohán del Tolima, entre otros.
Se le define como un ser de aspecto monstruoso, corpulento, de muy larga cabellera con la que cubre la mayor parte de su cuerpo, cara tosca y de miedoso aspecto. Son muchas las versiones que sobre el actuar de este personaje existen, sin embargo, en general, los pescadores de la región andina lo definen como travieso, andariego, buscador de aventuras, maligno, enredador y busca pleito con ellos, mientras que a las mujeres se les presenta como un sátiro, engañador, enamorado y sucio.
Audio
Se trata de un personaje que vivió en épocas pretéritas en diferentes pueblos del Huila. Era un enigmático hombre que vestía de negro y se ponía un gran sombrero del mismo color, montaba un brioso caballo también negro que se confundía con la noche, no hablaba con nadie y a nadie le hacía daño; aparecía y desaparecía como por encanto.
Físicamente se le describe como un hombre maduro, con un sombrero grande, bien vestido, de rostro sombrío y en actitud de observación permanente.
Se aparecía de improvisto y de improvisto también volvía a desaparecer. Solía hacer sus más frecuentes apariciones los días viernes, en especial los de cuaresma y el viernes santo.
Audio
Es la reina de los bosques espesos. La describen como una mujer corpulenta, elegante, vestida de hojas y musgo. A los hombres perversos los castiga: los enreda en el monte y los pone a caminar durante horas.
Cuando se baña en la parte alta de los ríos siembra en ellos enfermedades y plagas.
Su influencia se manifiesta por una especie de mareo o alucinación mediante la cual la víctima ve todos los lados del monte idénticos lo que le hace imposible encontrar la salida.
Pocos han visto su imagen.
Dicen que para librarse de los ataques de la Madremonte es conveniente ir fumando un tabaco o con un bejuco de adorote amarrado a la cintura.
Audio
Es una de las creencias más populares del llano y podría decirse que no existe un llanero que no haya escuchado hablar de ella.
La bola de fuego es una luz que se desplaza a lo largo de la sabana, dando vueltas como si fuera una rueda. Cuando se ve cerca, fácilmente pueden distinguirse los ojos, la boca y otras partes del cuerpo como si fuera un esqueleto humano.
Dicen que cuando aparece es necesario decirle groserías para que se aleje, de lo contrario se viene encima y quema. Diversas versiones se tejen sobre el origen de la bola de fuego. Unos dicen que se trata de un obispo que por haber pecado anda en pena, otros que fueron dos madres que se pelearon y se lanzaron maldiciones, o el espíritu de una mujer que fue mala hija, o simplemente se trata de espíritus errantes que deambulan en el llano.
Audio
Al delfín rosado del Amazonas la gente lo llama, simplemente, bufeo colorado. La leyenda dice que el bufeo colorado puede transformarse en un hombre “gringo” al que le gustan las mujeres jóvenes. Así, con esa apariencia, enamora a las muchachas. Cuando ellas se enamoran, él las colma de regalos y atenciones. Las visita siempre por las noches y se marcha antes del amanecer. Así poco tiempo, la mujer enamorada empieza a mostrar una conducta extraña, porque quiere permanecer todo el tiempo junto al río y si esta situación no es notada a tiempo por sus familiares y no la mandan a curar a un buen chamán, puede terminar desapareciendo, ya que en su deseo de estar siempre junto a su gringo “bufeo” enamorado, terminará arrojándose al río para no salir jamás.